En Numaia creemos que los juguetes pueden tener alma. Cada uno de nuestros amigurumis nace del hilo, del tiempo y de las manos que los tejen, pero sobre todo, de la intención de crear algo que acompañe.
Tejer es nuestra forma de contar historias: de abrazos, de juegos, de infancias que crecen rodeadas de objetos hechos con cuidado. No seguimos moldes industriales ni producimos en serie. Cada personaje tiene su propia personalidad, sus pequeños detalles y esa magia que solo lo artesanal puede transmitir.
Trabajamos con materiales de calidad, elegidos para durar y para ser seguros, porque queremos que cada muñeco pueda convertirse en un recuerdo —uno que atraviese el paso del tiempo.
En Numaia tejemos más que amigurumis: tejemos vínculos, memorias y afecto. Porque creemos que los primeros compañeros de la infancia merecen ser tan únicos como quienes los reciben.